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¡Tómalo de alguien que sabe, las expectativas calladas son un desastre esperando a suceder! En un matrimonio Católico, sano, y feliz, los esposos se dejan saber el uno al otro lo que ellos quieran y esperan. La autora Monica Mendez Leahy nos recuerda que el hecho de compartir nuestras expectativas entre ambos no sólo fortalecerá nuestro matrimonio, pero también podría ayudarnos a obtener lo que realmente queramos.
—Crystal Sullivan, Editor
NOTICIA DE ULTIMA HORA: ¡La novia renuncia al anillo de compromiso por una vaca!
por Monica Mendez Leahy
Cuando leí la historia sobre una novia que rechazó el bling por una bovina, pensé “¡Ahí hay una mujer que si me comprende!” Siendo una persona práctica, ella convenció a su futuro esposo que un anillo de diamantes no tendría propósito en sus vidas futuras como granjeros. Ella pensó que pasaría la mayoría del tiempo afuera en la granja mientras su anillo se quedaría adentro, en un cajón. Una vaca, sin embargo, podría dar leche, queso, y más importante, becerros, lo que aumentaría el valor del rebaño.
Al visualizar una vida de labor manual, la futura granjera rechazó la muestra tradicional de amor esperada por algo de mas valor basada en sus circunstancias.
La historia de Gina nos da una perspectiva diferente. Esperando recibir un ramo de rosas para su cumpleaños, su sangre hervía mientras su esposo procedía a ignorarla la mayor parte del día mientras escarbaba hoyos en el jardín. Enfurecida, se fue de compras y se desahogó con una amiga, “¿Qué tan difícil es comprar algunas flores en el mercado de la esquina?” Volviendo aún mas enojada que cuando se fue, ella procedió hacia el jardín echando humo, lista para regañar a su esposo, sólo para detenerse al ver su recién plantado jardín de rosas.
Al esperar rosas en el paquete tradicional de celofán y un moño, Gina pasó por alto la posibilidad de que las flores podrían ser presentadas en alguna otra manera.
Ambas mujeres tenían expectativas, pero ¿qué fue lo que hizo que una expectativa fuera una bendición mientras la otra se convirtió en una pesadilla?
Una diferencia fundamental radica en quién pones tus expectativas. Los deseos de la granjera eran basados en lo que esperaba de su propio comportamiento, que – y esta es la clave – ella podía controlar. Las expectativas de Gina eran basadas en el comportamiento de otros, el cual no podía controlar.
Muchas peleas entre parejas comienzan cuando las expectativas de uno no fueron cumplidas por el otro. “Yo esperaba que él me ayudara mas en la casa,” o “Yo esperaba que ella quisiera quedarse en la casa con los niños,” son quejas muy comunes en la oficina de un consejero.
Otra diferencia reside en lo que tú esperas. Con frecuencias nos obsesionamos con las ideas que se nos dan por los medios o la tradición, aunque en realidad no complementan nuestro estilo de vida o son completamente imprácticas – piensa en un esmoquin negro, en la arena, en la playa, durante el verano, al mediodía. Sin embargo, hacemos lo que vemos que se hace y estamos sorprendidos, incluso decepcionados, cuando otros no siguen el ejemplo.
Son las expectativas erróneas, no las diferencias irreconciliables que causan la mayoría de los problemas en las relaciones. Claro que no esperas que tu esposo/a sea el perfecto/a padre o madre, amante, o dador de regalos con un censor de estado de animo integrado en él. Tú sabes que eso es mas allá de la capacidad de un simple mortal y la mejor manera de asegurar una decepción o resentimiento. ¿Pero no crees que es demasiado tu deseo de que él debería de querer renunciar a ver el juego para ir de compras?
Esperar que su vida matrimonial sea tan dramática, romántica, y ricas como aquellas que son producidas por Hollywood es aún mas peligroso. Comparamos a nuestros esposos y a nosotros mismos a ejemplos fabricados y muchas veces engañosos de domesticidad y nos decepcionamos cuando no lo logramos. Reality TV no es necesariamente realidad y felicidad, las parejas contentas rara vez obtienen su propio show. Son las disfuncionales las que están rodeados por el caos y engaño las que nos mantienen pegados a nuestro televisor. Dios nos libre de tratar de emular a Las Amas de Casa Desesperadas.
Por lo tanto si quieres una vaca para tu cumpleaños o que tu esposo vaya a comprar leche para el desayuno, ten cuidado de las expectativas no divulgadas. Lo que tú quieres no podría ser lo que otros piensen que tú quieres o necesitas. No insistas en tradición. Si siempre sigues las reglas, perderás la oportunidad de crear tus propios rituales inusuales, el tipo que solamente será de ustedes y puede inspirar un guiñon o una sonrisa compartida cuando lo recuerden.
Revelen y discutan sus deseos para determinar si son realistas y beneficiosos a su relación. Es cuando compartimos nuestras expectativas y llegamos a un entendimiento que nuestra anticipación se convierte en metas compartidas, que a la vez, crea y fortalece los lazos de la intimidad.
Mónica Méndez Leahy es la autora de 1001 Preguntas de Hacer Antes de Casarse (McGraw-Hill). Ellas es una experta en relaciones que conduce clases de preparación matrimonial en el área de Los Ángeles. Ella ha participado en varios programas de televisión y radio, así como en publicaciones como el Wall Street Journal y Ladies Home Journal.
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